En una emotiva entrevista de Jatnna a Héctor Acosta «El Torito», conversan sobre su proceso personal al enfrentar y superar el cáncer.
Héctor reflexiona sobre cómo su antiguo perfeccionismo y el estrés derivado de este pudieron haber influido en su salud. Ahora considera que el cáncer fue un «mensaje» de Dios para cambiar sus prioridades.
Destaca que nunca sintió miedo a morir porque su fe en Dios fue su motor principal. Afirma que no se debe cuestionar a Dios, sino confiar en su voluntad.
Comparte anécdotas sobre los efectos secundarios del tratamiento, como la pérdida temporal del paladar entre junio y septiembre, y cómo mantenía una actitud positiva y activa sin dejarse vencer por la enfermedad.
Subraya que es fundamental compartir los momentos difíciles con los demás para recibir oraciones y apoyo, lo cual considera una parte poderosa de su recuperación.
Se muestra orgulloso de su faceta como abuelo, destacando la alegría que le brindan sus nietos.
