El presidente Luis Abinader otorga la Orden del Mérito al excanciller Roberto Álvarez por sus tres décadas de servicio público y defensa de la patria.
En un emotivo y solemne acto celebrado en el Palacio Nacional, el presidente de la República, Luis Abinader, otorgó al excanciller Roberto Álvarez la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado Gran Cruz, Placa de Plata, en reconocimiento a su distinguida vida profesional, su vocación patriótica y su invaluable servicio a la nación.
La condecoración exalta la impecable hoja de vida de Álvarez, quien por más de tres décadas ha sido un pilar en la diplomacia dominicana, la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento de la política exterior del país.
Legado diplomático y defensa inquebrantable de la soberanía
Durante la ceremonia, las autoridades resaltaron los hitos más relevantes de la gestión y carrera del homenajeado:
- Institucionalidad y carrera diplomática: Se valoró su aporte al fortalecimiento del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), impulsando la profesionalización y modernización de la carrera diplomática dominicana.
- Firme postura ante la crisis de Haití: Se destacó su acérrima defensa de la soberanía e intereses nacionales en los escenarios internacionales, reiterando siempre la máxima de la política exterior dominicana: no existe una solución dominicana a la crisis de Haití.
- Servicio público de excelencia: Se destacó su compromiso ético y su capacidad técnica en la representación del país ante organismos multilaterales y en las relaciones bilaterales estratégicas.
La anécdota del acto: El decreto firmado en Santiago
Uno de los momentos más singulares y amenos de la jornada se produjo durante la lectura oficial del Decreto 646-26, a cargo del actual ministro de Relaciones Exteriores, Víctor «Ito» Bisonó.
Al dar lectura a la cláusula protocolar que indicaba que el documento fue «dado en Santiago de los Caballeros», el presidente Luis Abinader intervino en tono jocoso para aclarar entre risas que se trató de una estrategia deliberada para demostrar que desde la Ciudad Corazón también se toman grandes e importantes decisiones de Estado, provocando los aplausos y sonrisas de los diplomáticos y funcionarios presentes.
Con este alto honor, el Gobierno dominicano inmortaliza el legado de una de las figuras más respetadas del servicio exterior, cuya visión y firmeza dejan una marca imborrable en la historia diplomática del país.
