Los servicios de emergencia reportan un aumento de hospitalizaciones por exposición prolongada al frío
Tras seis días consecutivos sin suministro eléctrico ni calefacción en varias regiones del norte de Estados Unidos, las autoridades sanitarias advierten que los riesgos de hipotermia se han incrementado de manera alarmante ante la llegada de una nueva ola polar prevista para este fin de semana.
El apagón masivo, provocado por tormentas de nieve y vientos gélidos, ha dejado a miles de hogares sin energía.
Las temperaturas han descendido por debajo de los –15 °C, dificultando la supervivencia en viviendas sin calefacción.
Los servicios de emergencia reportan un aumento de hospitalizaciones por exposición prolongada al frío.
Riesgos para la salud
- La hipotermia se produce cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 °C.
- Los grupos más vulnerables son adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
- También se incrementa el riesgo de congelación en extremidades y complicaciones respiratorias.
Gobiernos locales han habilitado refugios temporales con calefacción para quienes no pueden permanecer en sus hogares.
La Cruz Roja y organizaciones comunitarias distribuyen mantas, alimentos calientes y generadores portátiles.
El Centro Nacional de Meteorología advirtió que la próxima ola polar podría extenderse por al menos cinco días, con temperaturas aún más bajas.
Los meteorólogos prevén que las temperaturas bajo cero persistirán en el este de Estados Unidos hasta febrero y que podrían caer hasta 30 centímetros de nieve en algunas zonas de Carolina del Norte durante el fin de semana.
El Servicio Meteorológico Nacional alertó sobre la posibilidad de lluvia helada en Mississippi y nevadas ligeras en Nashville. El frío extremo y la sensación térmica de hasta -18°C suponen el principal peligro, con previsión de nuevas nevadas desde Maryland hasta Maine en los próximos días.
La prolongada falta de electricidad y calefacción en Estados Unidos ha expuesto a miles de personas a un riesgo elevado de hipotermia justo antes de la llegada de una nueva ola polar. Aunque las autoridades han habilitado refugios y desplegado ayuda humanitaria, la magnitud del apagón evidencia la vulnerabilidad de las comunidades frente a fenómenos climáticos extremos. La prevención, la preparación y la solidaridad comunitaria se convierten en factores decisivos para reducir el impacto de esta crisis.
