En Pablo McKinney el geólogo Osiris de León, se analiza la preparación y vulnerabilidad de la República Dominicana ante un posible terremoto.
Se critica la falta de campañas estatales de educación sísmica. De León explica medidas prácticas, como colocar el gavetero paralelo a la cama para crear un espacio de protección en caso de colapso del techo.
Se enfatiza que el Estado debería redirigir parte de su publicidad para instruir a la población, tal como se ha hecho exitosamente con campañas de salud (dengue) o ahorro de agua.
Historial sísmico y riesgos constructivos:
La isla tiene un historial de 10 grandes terremotos devastadores desde 1562.
Se diferencia entre zonas de roca sana (más seguras) y zonas de suelo blando (como Arroyo Hondo, Santiago o Villa Mella), donde la amplificación de las ondas sísmicas aumenta drásticamente el riesgo de colapso estructural.
Infraestructura escolar y estatal:
Se cuestiona por qué se utilizan diseños genéricos para escuelas en todo el país sin considerar el tipo de suelo de cada ubicación. De León sugiere categorizar los suelos y adaptar los diseños estructurales, una medida que califica como de bajo costo y alta eficacia.
Fallas tectónicas y monitoreo:
Se detalla la cercanía de las grandes fallas tectónicas a los centros urbanos (como el Gran Santo Domingo y el Valle del Cibao), donde reside la mayor parte de la población.
Se destaca la falta de una red de monitoreo sísmico robusta y coordinada a nivel estatal.
Kit de emergencia:
El experto recomienda tener un kit básico que incluya agua (prioridad absoluta), linterna, documentos personales, medicamentos recetados y una lista de contactos de emergencia para familiares y amigos.
