Boruga comparte una divertida historia sobre un encuentro en el Palacio de Justicia con un hombre que inicialmente lo elogiaba, pero cambió drásticamente su actitud al enterarse de que no tenía dinero para darle.
Felipe Polanco relata una anécdota en el supermercado donde una señora le hizo un comentario despectivo sobre su aspecto físico mientras él estaba con resaca, a lo que él respondió de manera similar.
