El reportaje expone a los llamados «rescatadores» de adictos en RD, quienes operan centros sin regulación ni habilitación oficial de Salud Pública.
Abusos y maltratos ocultos: Detrás de la fachada de ayuda, familiares e internos denuncian hacinamiento, golpes, encierros prolongados y uso de cadenas en el centro «La gloria de Dios».
El negocio del dolor humano: Se revela cómo estos directivos aprovechan la inacción del Estado para monetizar la tragedia, convirtiendo los «rescates» en contenido viral y reality shows para redes.
Enriquecimiento y poder político: El video destaca el caso de «Africano con mi barrio», un influencer que logró un ostentoso crecimiento económico mediante donaciones y capitalizó su fama para ser electo regidor.
Exigencia legal de Salud Pública: Autoridades aclaran que la Ley 42-01 exige una licencia de habilitación (infraestructura, personal y equipamiento) antes de abrir cualquier centro de salud.
Un modelo de regularización exitoso: Como contraparte, se presenta a la «Fundación Ciudad de Dios», demostrando que es posible pasar de la clandestinidad a la legalidad y ofrecer un tratamiento digno.
