Las autoridades de salud advierten que los efectos del Polvo del Sahara no impactan a todos por igual. Se debe prestar especial y estricta atención
Con la temporada de verano y el incremento de las temperaturas, también se hace presente uno de los fenómenos atmosféricos más comunes en nuestra región: el Polvo del Sahara. Aunque esta inmensa capa de aire seco y cargada de minerales cumple funciones vitales para los ecosistemas, su alta concentración de partículas suspendidas representa un riesgo significativo para la salud pública.
El deterioro en la calidad del aire puede desencadenar desde simples molestias oculares hasta crisis respiratorias severas. Por ello, es fundamental adoptar medidas preventivas, especialmente para proteger a los grupos más vulnerables.

¿Quiénes son los más afectados?
Las autoridades de salud advierten que los efectos del Polvo del Sahara no impactan a todos por igual. Se debe prestar especial y estricta atención a:
- Pacientes con enfermedades respiratorias crónicas (asma, EPOC, bronquitis).
- Personas con alergias severas o rinitis.
- Adultos mayores y mujeres embarazadas.
- Niños pequeños y bebés, cuyas vías respiratorias son más susceptibles.

Recomendaciones preventivas para la población
Para mitigar el impacto de estas partículas en el organismo, se recomienda a la ciudadanía seguir esta guía de cuidados básicos:
1. Protección de las vías respiratorias y los ojos:
- Utilizar mascarillas (preferiblemente KN95 o N95) si se requiere estar al aire libre, ya que filtran de manera más eficiente las partículas microscópicas.
- Usar gafas de sol o lentes protectores para evitar la irritación ocular y prevenir conjuntivitis. Si hay molestias, lavar los ojos con abundante agua limpia o suero fisiológico; evitar frotarlos.
2. Cuidados en el hogar y ambientes cerrados:
- Mantener puertas y ventanas cerradas durante los días de mayor concentración de polvo para evitar que ingrese a las viviendas.
- Al limpiar el hogar, sustituir el barrido en seco por el uso de paños o trapeadores húmedos. Esto evita que las partículas de polvo se levanten y queden suspendidas en el interior de la casa.
- Sacudir la ropa y las sábanas antes de usarlas, preferiblemente en áreas de lavado.
3. Hábitos personales y exteriores:
- Evitar la exposición prolongada a la intemperie y suspender las actividades físicas o ejercicios intensos al aire libre mientras persista la bruma.
- Mantener una hidratación constante. Beber abundante agua ayuda a conservar húmedas las mucosas de las vías respiratorias, facilitando la expulsión de partículas.
- Utilizar ropa ligera y de colores claros para mitigar la fuerte sensación térmica que suele acompañar a estas masas de aire seco.
Las autoridades exhortan a la población a mantenerse atenta a los boletines meteorológicos oficiales y acudir a un centro de salud si se presentan síntomas graves como dificultad para respirar o dolor en el pecho.
