El Helicoide, concebido en los años 50 como el centro comercial más moderno de América Latina, terminó convertido en la sede del SEBIN y en uno de los principales símbolos de represión y tortura en Venezuela
En 1956, cuando los arquitectos Jorge Romero, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst idearon El Helicoide de la Roca Tarpeya, lo concibieron como una oda al progreso, la modernidad y la vanguardia de Venezuela. Buscaban hacer el centro comercial más moderno de América Latina, con rampas helicoidales y espacios futuristas que marcarían un hito en la arquitectura regional.
Tras la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958, el proyecto quedó inconcluso y abandonado durante décadas.

En 1984 pasó a ser sede de la DISIP (policía política), y desde 2010 bajo Hugo Chávez y Nicolás Maduro, el edificio terminaría convertido en la sede principal del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y en uno de los centros de represión más temidos del país. Según la ONG Justicia Encuentro y Perdón, allí permanecián personas detenidas por razones políticas, víctimas de torturas y desapariciones forzadas bajo el mando del gobierno de Nicolás Maduro.

Desde las protestas antigubernamentales de 2014, el Helicoide dejó de ser un símbolo de ingeniería para transformarse en un espacio de opresión, donde los pasillos que debían albergar comercios y turistas se convirtieron en escenarios de relatos de tortura y sufrimiento.
Golpes, descargas eléctricas, asfixia con bolsas, violencia sexual, aislamiento prolongado y negación de atención médica. Celdas de castigo como “El Tigrito”, sin ventilación ni luz, hacinamiento extremo y degradación sistemática, fueron algunas de las atrocidades relatadas por quienes allí ingresaban, por pensar diferente al gobierno.
Algunos no lograron salir
Algunos presos políticos lograron salir para contrar lo que allí vivieron, pero lamentablemente hubo otros, como el general Raúl Isaías Baduel, que murió bajo custodia en 2021, convirtiéndose en símbolo de la brutalidad del régimen.
El general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa de Hugo Chávez y luego opositor, fue encarcelado en el 2009 acusado de corrupción, aunque organizaciones de derechos humanos lo consideraron un preso político.
En el 2015 obtuvo libertad condicional, pero en 2017 fue nuevamente detenido.
Y en el 2021, murió bajo custodia en El Helicoide. El gobierno alegó complicaciones por COVID-19, pero su familia denunció que no recibió atención médica adecuada y que su muerte fue consecuencia de torturas y negligencia.
A pesar de denuncias y presión internacional, cientos de personas estaban detenidas arbitrariamente. Y no fue sino hasta este 7 de enero, cuando el presidente Donald Trump calificó al edificio como “una cámara de torturas” y anunció su cierre definitivo en Caracas.
Y la tarde de este 8 de enero el Presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez anunció la «liberación» de «un número importante de personas», que incluye a venezolanos y extranjeros -sin precisar la cifra ni las condiciones-, como un «gesto unilateral» para «consolidar la paz y la convivencia pacífica» del país.
El Helicoide es un edificio que refleja con crudeza la historia reciente de Venezuela
Pasó de ser un ícono de progreso urbano a un emblema del autoritarismo y la represión en Venezuela, un recordatorio de cómo los espacios construidos para la modernidad pueden ser resignificados por el poder político en su versión más oscura.
