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    La Dieta mediterránea puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca – Dr David Samadi

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    Un estudio realizado en Grecia sugiere que la dieta mediterránea puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón. La dieta mediterránea es una dieta que se basa en alimentos tradicionales que han sido consumidos desde hace muchos años en los países mediterráneos, como Grecia e Italia. Los investigadores han evidenciado que las personas que consumen una dieta mediterránea, son excepcionalmente saludables en comparación con aquellos que no lo hacen. Las personas que mantienen una dieta mediterránea tienden a tener un menor riesgo de muchas enfermedades mortales. Numerosos estudios demuestran que la dieta mediterránea puede ayudar a perder peso, prevenir los ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, prevenir la diabetes tipo 2, y prevenir la muerte prematura.

    El nuevo estudio procedente de Grecia involucró 1,514 hombres y 1,528 mujeres que vivían cerca de Atenas. Todos estaban básicamente sanos y no tenían signos clínicos previos de enfermedad cardíaca. La edad de los participantes del estudio osciló entre los 18 a 89 años. Se completaron cuestionarios sobre su dieta y la salud. Después de un largo plazo de seguimiento, los investigadores encontraron que el 19.7 % de los hombres y el 12 % de las mujeres habían desarrollado o murieron de enfermedad cardíaca o una condición relacionada, como un derrame cerebral. Los resultados mostraron que los que comieron la dieta mediterránea tradicional griega tenían un 47% menos de probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón en comparación con aquellos que no lo hicieron.

    Debido a que la dieta mediterránea puede variar entre los diferentes países, no hay una sola manera correcta de hacer esta dieta. Sin embargo, existen algunas pautas generales que pueden ser ajustadas a las necesidades y preferencias individuales. Esto es lo que generalmente la dieta conlleva:

    Conceptos básicos de la dieta mediterránea:

    • Comer: verduras, frutas, frutos secos, semillas, legumbres, patatas, cereales integrales, panes, hierbas, especias, pescados, mariscos y aceite de oliva virgen extra.
    • Comer con moderación: Aves de corral, huevos, queso y yogur.
    • Comer rara vez: Carne roja.
    • Evitar: bebidas endulzadas con azúcar, carnes y alimentos procesados, granos refinados y aceites refinados.

    A continuación algunos ejemplos de la Lista de Alimentos que componen la dieta mediterránea:

    • Verduras: tomates, brócoli, col rizada, espinacas, cebollas, coliflor, zanahorias, coles de Bruselas, pepinos.
    • Frutas: Manzanas, plátanos, naranjas, peras, fresas, uvas, dátiles, higos, melones, melocotones.
    • Nueces y semillas: almendras, nueces, nueces de macadamia, avellanas, semillas de girasol y de calabaza y entre otros.
    • Legumbres: habas, guisantes, lentejas, legumbres, cacahuetes, garbanzos.

    DrDavidSamadi

    ¿Qué me quiere decir el sobrepeso? – Susana Wise

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    Encontrar el sentido biológico de cada síntoma, de cada enfermedad, de cada dolencia, nos ha dado la oportunidad de comenzar a ver, en este caso el sobrepeso con nuevos ojos.

    Investigaciones y estudios demuestran que cuando cambias de hábitos, tus genes se transforman, sin embargo, si nos limitamos a hacer un bypass, que puede ser real o figurado, en las causas subyacentes de la enfermedad o ell síntoma, el problema a menudo retorna.

    ¿Por qué no funciona la dieta? o ¿por qué funciona por poco tiempo? ¿Por qué recuperamos el peso perdido?
    Es que ganamos nada con combatir el resultado, cuando no hemos ido a la causa. Hay un conflicto emocional que se activa, un programa que se detona.
    Definitivamente tenemos que irnos al origen del problema, debemos hallar el sentido biológico, la solución que nuestro cerebro arcaico nos da para preservar nuestra vida ante un peligro inminente. Y ¿cuál es el sentido biológico del sobrepeso?
    Entre otras cosas la grasa nos ayuda:
    • A ser reconocidos
    • A protegernos
    La alimentación representa el primer vínculo con la vida y con el amor, es decir, con la madre. Para el bebé, además de satisfacer sus necesidades de alimentación, también es ocasión de disfrutar del cuidado y el amor de la madre, y este sentimiento, esta relación, se conserva a través de los años.
    Si en algún momento de nuestra existencia nos sentimos inseguros o faltos de amor, el instinto original nos impulsará a tratar de llenarlo a través de a comida, convirtiéndose esta en el símbolo de nuestra seguridad.
    El problema de fondo en la persona que sufre de sobrepeso es casi siempre una falta de aceptación y amor, una necesidad de ser cuidado, de ser aceptado, de ser protegido.
    Hay una emoción biológica oculta en el sobrepeso y tiene que ver con un sentimiento de miedo, de desprotección. Estas suelen ser personas con carencias afectivas e insatisfacción sexual, convirtiéndose la comida en un paliativo de su insatisfacción.
    El exceso de grasa se almacena entre el ser interior y el medio exterior, indicando que inconscientemente hay un deseo de aislarme en la comunicación con el exterior. Esto permite a la persona, esconder su inseguridad y así, evitar ser herido. El alimento material representa también un alimento emocional, por lo tanto, como excesivamente para colmar un vacío interior.
    Te invito a recobrar la confianza en ti, en tu potencial; a descubrir el verdadero yo, tu esencia. La confianza nos ayuda a sentirnos a salvo. Y cuando experimentamos seguridad, somos capaces de abrir nuestro corazón y desnudarnos frente a los demás. Ríndete desde la sabiduría, no desde el miedo ni la sumisión.

    SUSANA WISE

    Trastorno Obsesivo-Compulsivo – Susana Wise

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    Por fin, después de varios años sin saber a dónde recurrir, alguien le ha dado un nombre. A un miembro de su familia le han diagnosticado un TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) y desea saber todo lo posible sobre esta enfermedad. Preocupado por ese ser querido, sin duda alguna se habrá preguntado, “¿Qué puedo hacer para ayudarle?” Aunque parezca raro, actuar de forma intuitiva no siempre es beneficioso. Ceder, tranquilizarle o discutir no siempre son formas constructivas de contribuir a reducir los síntomas del TOC, ni estas respuestas transmiten necesariamente el deseo de ayudar.

    Saber que lo que sufre esa persona es un trastorno conocido quizá le suponga un cierto alivio, porque “al menos sabemos cómo llamarlo y podemos encontrar a alguien que nos ayude”. Saber que esa persona tiene un TOC es el primer paso para aprender a afrontar mejor los síntomas. Lleva tiempo y esfuerzo aprender a comprender realmente el TOC, aceptar que un ser querido tiene TOC y saber cómo afrontarlo de forma eficaz. Los síntomas del TOC no siempre desaparecen pero, con tratamiento y apoyo familiar, la mayoría de las personas experimentan cierta mejoría. Usted puede llegar a aprender la forma de afrontar ese trastorno; las relaciones familiares pueden mejorar y los síntomas, disminuir. No obstante, esos objetivos han de alcanzarse gradualmente, sin olvidar que llevan su tiempo. Tras varios años trabajando con familias que tenían uno de sus miembros afectado por un TOC, hemos descubierto algunos aspectos comunes: sentimientos de aislamiento, frustración, vergüenza, preguntarse “¿Por qué no paran quietos?”… Sobre todo es una petición de ayuda: “¿Qué debemos hacer?”. Los familiares suelen sentirse angustiados, desconcertados, abrumados y frustrados. Tratando de ayudar, es probable que usted haya probado de todo, desde pedir a la persona afectada por el TOC que deje de comportarse “estúpidamente”, hasta ayudarle con sus rituales o, realizar las tareas que le correspondían a ella para “mantener la paz”. Cualquiera de esas actitudes tendrá un efecto negativo en el funcionamiento de su familia y posiblemente agrave los síntomas obsesivocompulsivos. Los conflictos familiares son inevitables.

    A medida que la persona con TOC rechaza sus intentos de “ayudarle” o éstos resultan ineficaces, usted puede sentirse desesperado o impotente. ¡Usted puede hacer algo! Hemos observado que el aprendizaje y la comprensión emocional de lo que supone experimentar los síntomas del TOC deben acompañar a los esfuerzos de la familia por intervenir. Como muchas personas que padecen un TOC son, por otro lado, muy funcionales, no sorprende que tienda usted a ver las compulsiones como conductas que la persona puede empezar o detener cuando quiera. Ese es un error habitual. Aceptar la realidad de que su familiar tiene algo que “no funciona bien” y precisa atención profesional, puede ser un proceso doloroso. Antes de poder prestar una ayuda eficaz, es necesario reconocer el TOC e informarse sobre él. Debe conocer cuál es el problema antes de intentar solucionarlo.

    El aprendizaje es el primer paso. A medida que vaya aprendiendo más sobre el trastorno, empezará usted a albergar esperanzas de poder hacer algo para ayudar a la persona afectada por el TOC. El TOC es un trastorno bioquímico con síntomas clínicos que van más allá de los rasgos de personalidad. Cuánto más sepa, mejor podrá considerar las conductas irracionales desde una perspectiva impersonal. Las relaciones familiars mejorarán y la persona con TOC se sentirá más apoyada. Unas relaciones familiares positivas y el hecho de sentirse comprendido potencian considerablemente los beneficios terapéuticos (medicación, terapia de conducta). Ya sabemos cómo llamarlo… ¿Pero cómo saber cuándo los síntomas obsesivo-compulsivos precisan atención profesional? Según empiece a saber más sobre el TOC, es possible que piense “¡Parece que hablan de mí!” o “¡Eso es justo lo que yo hago!”. Comparar los rasgos de la personalidad con los síntomas es un error habitual, porque a primera vista parecen lo mismo. No obstante, las causas de esa conducta son muy diferentes. Por ejemplo, un padre a quien le costaba entender por qué su hijo no podia “parar” de lavarse y marcharse a trabajar, le dijo que él también tenía el “hábito” de lavarse y que, si él podia parar, ¿por qué no podía su hijo?, lo cual enfureció al hijo, agudizándole los síntomas. Se sintió frustrado porque su padre no entendía la importante distinction entre un hábito y una compulsión.

    Es importante distinguir entre los rasgos obsesivocompulsivos y los síntomas obsesivo-compulsivos. Según una serie de estudios realizados, casi todo el mundo tiene uno o dos rituales. La diferencia reside en el grado de ansiedad y convicción de la necesidad de realizar la compulsión. Las personas con TOC sienten que no pueden controlar su ansiedad de otra forma que no sea llevando a cabo las compulsiones. Sus cerebros les dicen que si realizan los rituales, sus miedos disminuirán. Es mejor rechazar o identificar esa conducta como un “síntoma”, no como “fallos”. Todos practicamos uno o dos rituales, pero las conductas se convierten en “síntomas” de un trastorno si “no son deseadas” e interfieren en las relaciones sociales o laborales. Cuando una persona no puede controlar las compulsiones, es importante no culparla. Por otro lado, el TOC no debería convertirse en excusa para reducir la funcionalidad. Por otro lado, una vez identificado el TOC, el afectado espera que los familiares asuman sus responsabilidades y así poder evitar determinadas situaciones, lo que rara vez les sirve de ayuda.

    ¿Cuáles son las causas del TOC? ¿Tengo yo la culpa?

    Algunos familiares se han preguntado, “Si tengo rasgos subclínicos, ¿desarrollaré ese trastorno?”. No hay pruebas que respalden ese vínculo. De hecho, muchas personas tienen rasgos obsesivo-compulsivos durante toda su vida y no llegan a desarrollar un TOC. Tanto los factores ambientales como genéticos parecen contribuir a la aparición de los síntomas obsesivocompulsivos.

    Los últimos estudios genéticos, junto con un análisis de anomalías neurobioquímicas en personas con TOC, indican que este trastorno puede tener un cierto componente genético. Así, varios miembros de una gran familia pueden estar afectados por un TOC u otros trastornos relacionados, como el síndrome de la Tourette (ST). Los miembros de la familia pueden presentar diversos síntomas, obsesiones y compulsiones, ansiedad generalizada, crisis de angustia y tics complejos motores o vocálicos (síndrome de la Tourette). Según los estudios genéticos, existe un índice de concordancia más elevado de TOC en gemelos monocigóticos (cerca del 65 %) que en gemelos bicigóticos (alrededor del 15 %). Hasta la fecha no se han realizado estudios sobre hijos adoptivos o gemelos que hayan crecido separados. Parece ser que las personas afectadas por un TOC presentan una vulnerabilidad genética que se ve influida por situaciones de estrés y factores ambientales, originando la aparición de síntomas.

    Aunque la mayoría de las anomalías se asocian a un neurotransmisor llamado serotonina, es posible que también participen otros neurotransmisores. En otras investigaciones se ha sugerido la alteración de algunas regiones específicas del cerebro como causantes de los síntomas obsesivo-compulsivos. Dichas regiones del cerebro son muy ricas en receptores de serotonina y están asociadas al aprendizaje de procesos y a conductas de aproximación/huida.

    También se han identificado trastornos similares al TOC en el reino animal. Por ejemplo, existe un trastorno consistente en limpiarse y lamerse en exceso que puede afectar a perros, gatos o incluso pájaros. Dicho trastorno produce caída del pelo o de las plumas por lamerse o escarbarse con el pico en exceso, de forma compulsiva. Los daños en la piel pueden causar infección y, en casos extremos, poner en peligro la vida del animal. Por fortuna, los animals afectados responden a los mismos medicamentos utilizados para tratar el TOC, que actúan a través de un mecanismo serotoninérgico.

    Pese a que muchas investigaciones científicas se han centrado en factores biológicos, existe una extensa literatura publicada sobre el modelo teórico de aprendizaje del TOC. El modelo más popular se basa en la teoría de dos fases de Mowrer para la adquisición y el mantenimiento de actitudes de miedo y rechazo. En la primera fase de la adquisición, objetos neutrals (retretes, tijeras), pensamientos (“alguien se va a hacer daño”) o imágenes (el demonio) se asocian a miedo/ansiedad, a través de su relación con un estímulo de aversión que produce malestar. En la segunda fase, o de mantenimiento, se refuerza el rechazo de los desencadenantes (situaciones, objetos) ya que así disminuye la ansiedad. Esta explicación es demasiado simplista. Además, los desencadenantes internos (pensamientos, imágenes, impulsos) pueden producer angustia y desatar compulsiones. Por otra parte, las compulsiones no siempre se exteriorizan. De hecho, muchas personas afectadas por el TOC describen compulsiones mentales, como contar, analizar una conversación o comprobar una habitación mentalmente.

    Los modelos cognitivos complementan los modelos de conducta o aprendizaje, abordando el proceso cognitive típicamente alterado en el TOC. Pese a que estos pensamientos tan molestos para las personas con TOC son comunes para la mayoría de nosotros, esas personas experimentan un malestar excesivo, por miedo a que suceda una catástrofe, y les resulta más difícil rechazar ese tipo de pensamientos. Los investigadores del campo cognitivo están estudiando los fenómenos cognitivos (creencias, memoria, procesamiento de la información, actitudes, percepciones) para distinguir los procesos de razonamiento obsesivo-compulsivo de las formas comunes de pensamiento. Es importante reconocer que el TOC no es “culpa” de la persona afectada. Igualmente, usted, como familiar, ha de saber que no es el causante del TOC; éste no está originado por una determinada educación. Los padres que sufren un TOC temen enseñar a sus hijos a tener los síntomas. Un padre que no para de “lavarse” puede tener un hijo que no para de “comprobar cosas”.

    Aunque la genética parece desempeñar un papel en el TOC y los hijos imitan a los padres, no es posible aprender la ansiedad que acompaña al TOC de los padres. Quizá sea humano sentirse responsable de los fenómenos psicológicos que no tienen una explicación única y clara. Es posible que se pregunte a sí mismo: “Bien, si yo no he sido, ¿cuál es la causa?”. Actualmente, la mejor explicación general es la siguiente: una predisposición genética en la que muy probablemente esté implicado el neurotransmisor serotonina puede determinar que una persona sea vulnerable al desarrollo de un TOC. Ciertos valores, la ética y las creencias personales pueden contribuir a ello, pero los padres no causan el TOC. Todos podemos sentirnos culpables por la forma en que hemos educado a nuestros hijos o hemos respondido a nuestro cónyuge. Culpar a los familiares no conduce a nada.

    Por el contrario, éstos pueden aprender a participar eficazmente en el tratamiento del TOC y a desempeñar un papel crucial facilitando mejoras funcionales y no favoreciendo la persistencia de los síntomas. Usted, como familiar, puede aprender conductas de apoyo que le alejen de las compulsiones e influir en la evolución de los síntomas de la persona con TOC y en su vida.

    Orientaciones para vivir con el TOC

    Las respuestas de los familiares a las personas afectadas por un TOC varían. Existen cinco respuestas típicas:

    1)familias que cooperan en los rituals para mantener la paz familiar,

    2)familias que no participan en ellos pero permiten la compulsión,

    3) familias que se niegan a reconocer o a permitir las compulsiones en su presencia,

    4)familias que se dividen en su respuesta: algunos miembros ceden continuamente y otros se niegan a ello,

    5) familias cuyos miembros oscilan entre uno y otro extremo, intentando encontrar la solución “correcta”.

    En cualquier caso, las respuestas extremas o incoherentes crean más sentimientos de frustración y desesperación, pues los síntomas del TOC parecen aumentar.

    La tendencia natural a ignorar las señales de advertencia del TOC parece que demora la búsqueda de ayuda profesional. Cuanto más se sabe sobre el TOC, más optimista se puede ser sobre el tratamiento y la recuperación. En un esfuerzo por ayudar a otras familias, algunas personas afectadas por el TOC y sus familiares, Buenos conocedores de la dificultad de abordar este problema de primera mano, han elaborado la siguiente lista.

    Orientaciones generales

    1. Aprender a reconocer las señales indicativas de que una persona tiene problemas.

    2. Modificar las expectativas durante los períodos de tensión.

    3. Evaluar el progreso teniendo en cuenta el nivel funcional de cada persona.

    4. No hacer comparaciones entre un día y otro.

    5. Reconocer las “pequeñas” mejorías.

    6. Crear un ambiente de apoyo en casa.

    7. Mantener una comunicación clara y sencilla.

    8. Atenerse a un contrato de conducta.

    9. Fijar límites, pero siendo sensibles al estado de ánimo de la persona.

    10. Seguir con la rutina familiar “normal”.

    11. Recurrir al humor.

    12. Apoyar el régimen terapéutico.

    13. Dedicar tiempo a otros miembros de la familia.

    14. ¡Los familiares tienen que ser flexibles!

    SUSANA WISE

    Sabes que es la Ansiedad? – Susana Wise

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    Maria, una paciente, estudiante de 24 anos, llega a la consulta y me confiesa con angustia que “tiene miedo a la vida”. Comencé a indagar sobre la misma y encontré tantos motivos por los que ella debía sentirse segura: la estabilidad de su vida familiar, su reciente enamoramiento, su vocación por los estudios. Pero ella contesto:

    “Si, ya se que todo eso es estupendo, pero cuanto mejor estoy, mas me torturo pensando… y si muere mi madre, y si mi novio deja de quererme, y si pasa algo?”.

    Esto es un signo de ansiedad, una ansiedad anticipatoria que no hace nada bien, sino que al contrario precipita eventos negativos. Pero este es un problema mas fuerte que la persona que lo padece por lo que se hace difícil dominarlo.

    Estadísticamente, 3 de cada 4 personas que visitan al psicólogo padecen problemas de ansiedad. Además una gran parte de personas que visitan al medico por problemas físicos, en realidad padecen problemas de ansiedad.

    En el mundo desarrollado, la ansiedad es el trastorno psicológico más común, seguido de la depresión y el abuso de alcohol y drogas.

    Existe una frontera entre lo normal y lo patológico, cuando esta se traspasa la ansiedad que aparentemente no afecta en gran medida nuestra cotidianidad se convierte en nuestro enemigo. He aquí donde comienzan a convertirse en cuestiones como fobia social, agorafobia, pánico… La ansiedad fóbica puede aparecer no solo ante el objeto que la provoca, sino ante el hecho de imaginarlo. Las ideas y recuerdos multiplican el miedo  y a veces obsesionan al fóbico, hasta el punto de hacerlo sentir cobarde e incapaz de afrontar física o psicológicamente el objeto de su fobia.

    Se pueden aprender las fobias? Como ocurre en la génesis de la mayoría de los trastornos de ansiedad, la influencia de la familia resulta decisiva. Puede afirmarse sin duda que de padres fóbicos, hijos fóbicos. Esta transmisión de la fobia es involuntaria, naturalmente; algunos padres creen que protegen a sus hijos ante ciertas situaciones enseñando a evitarlas y en realidad los están haciendo más vulnerables a ellas. Hay que prestar atención a este extremo, porque el adulto reconoce su fobia y la irracionalidad de su miedo, pero quiza no repara en la influencia directa e indirecta que esta ejerciendo en el modo de entender el mundo que esta elaborando su hijo. Los ninos no reconocen las fobias, no las identifican y no pueden verbalizarlas como los adultos, pero su ansiedad existe y puede ser muy intensa, manifestandose en forma de llantos, pataletas, berrinches o necesidad de estar en brazos de sus padres.

    Susana Wise

    Una radiografía a tu personalidad – Susana Wise

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    Una radiografía a tu personalidad, Cuando hablamos de personalidad nos estamos refiriendo a esos rasgos o características propias, únicas, constantes que os hace irrepetibles. Es ese sello particular que nos diferencia de los demás.

    Pero en la mayoría de los casos vemos qué difícil se nos hace comprender quines somos realmente. Y esta dificultad estriba justamente en que estamos demasiado lejos de nosotros, fijos en sueños e ilusiones, en ideas irracionales que no nos permiten descubrirnos.

    Dentro de mi práctica profesional, utilizo, siempre y cuando el caso lo amerite, el Eneagrama, una especie de radiografía en la que la persona se va relacionando y percibiendo quien realmente es, pues creo que comprender nuestra personalidad nos permite romper con los patrones repetitivos de nuestro pasado. Lo que realmente hace difícil romper con esos patrones es el no estar conscientes de ellos, no conocerlos.

    Por tanto, necesitamos encontrar una forma de hacernos concientes, de despertar de ese letargo, esos viejos hábitos que nos alejan de todo ese potencial que utilizamos cuando vivimos el presente.

    La personalidad, por lo general, esconde más de lo que revela. Pero el descubrirla no es en sí mismo un gran logro. El ogro está en aprender a distinguir entre nuestro Yo Interior y nuestra Personalidad, y esto sólo se consigue cultivando una espiritualidad que nos permita observarnos en la vida diaria tal y como somos, independientemente de lo que descubramos.

    La transformación no se consigue si no tenemos la fuerza de voluntad para ver la dinámica de nuestra propia personalidad momento a momento y tratar de irnos quitando esas máscaras que han mantenido oculta nuestra verdadera esencia. Con el simple hecho de conocer a qué tipo pertenecemos no logramos lo que realmente se busca al comenzar este trabajo, pero nos abre las puertas y nos comienza a revelar las diferentes facetas –aceptación, amor, autenticidad, perdón, compasión, coraje, alegría, fortaleza y presencia- así como muchas otras manifestaciones del espíritu humano.

    Consejos para aumentar la testosterona

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    La testosterona a veces tiene una mala reputación, debido a que muchos la perciben como sinónimo de esteroides. Pero la verdad es que es una hormona esencial para la salud del hombre y el bienestar, la caída natural en nuestros niveles de testosterona a medida que la edad avanza puede tener graves repercusiones. Aquí hay algunos consejos sobre lo que debe comer – y qué evitar – para mantener sus niveles de testosterona óptimos.

    Consumir más:

    1.  Proteína: Se desarrolla los músculos, por lo que es lógico pensar que el consumo de proteínas es crucial para mantener nuestra testosterona fluyendo. Ejemplos: carne de res magra, pollo, pescado y huevos son algunas de las opciones obvias, los vegetarianos pueden obtenerla con el consumo de tofu, nueces y semillas.

    2.  Magnesio: Encontrará este mineral en las espinacas, también en los cacahuetes, y almendras.

    3.  Granada: Es una fruta con mucha historia mística, pero lo más importante, reduce el cortisol y otras hormonas del estrés que tiene el efecto de aumentar sus niveles de testosterona Ayuda, incluso, a disminuir la presión arterial. Considere reemplazar su jugo de naranja por la mañana con esta saludable alternativa.

    4.  Pescado: variedades de pescado graso, como el salmón, el atún, son estimuladores de la testosterona natural, ya que son ricos en vitamina D.

    5.  Zinc: Este mineral ayuda al cuerpo a producir testosterona, por lo que añadir algunas ostras a su dieta, debe tener cuidado porque una porción tiene casi cinco veces la dosis diaria recomendada de zinc. Carne de res y frijoles son otros dos alimentos de zinc-pesado.

    6.  Sueño: El pico de los niveles de testosterona es cuando se inicia el sueño. Sin embargo, los niveles de testosterona durante el día pueden caer hasta un 15 por ciento cuando se obtiene sólo 5 horas de sueño. Trate de dormir de 7 u 8 horas cada noche.

    7.  Músculos: Enfoque su tiempo de gimnasio en sus músculos. Hacer pesas en el gimnasio, o conseguir un entrenador para ayudarle con una rutina en las máquinas de ejercicio. Cardio puede mantener la salud del corazón, pero el entrenamiento de fuerza amplifica su testosterona.

    Evitar estos:
    El alcohol: cerveza, vino y whisky puede deshacerse de muchas partes del sistema hormonal de su cuerpo. Los grandes bebedores pueden tener testículos encogidos, delgado pecho, la barba, el pelo y los niveles más altos de la hormona femenina estrógeno.

    Plástico:
    Bisfenol-A (BPA) es un químico que se encuentra en algunos plásticos, latas y otros envases de alimentos, y que puede interferir con las hormonas. Es recomendable almacenar en recipientes de vidrio.

    Dr David Samadi

    El Hígado se ve afectado por nuestras emociones – Susana Wise

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    Hígado… ¿qué me quieres decir?

    El hígado es el gran laboratorio de nuestro cuerpo. Tiene funciones de almacenaje, de depuración y de metabolismo en el cuerpo. Se podría decir que aquello que ingerimos, nos untamos en la piel, nos ponemos en el cabello, pasa por el hígado.

    Cuando nuestro hígado presenta alguna falla funcional, algún síntoma, se debe a que estamos viviendo un conflicto emocional.

    ¿Qué conflicto emocional podría estar viviendo? Todo tiene que ver con falta, ausencia, pérdida, carencia, y siempre en relación a hambre, alimento, herencia.

    «Miedo a no tener lo suficiente para comer», «Miedo a morir de hambre», «Alguien cerca mío, muere de hambre».

    Puede ser algo totalmente real o algo simbólico, cuando hablamos de “alimento”, nos referimos no solo al alimento real sino también al alimento emocional: “nadie me quiere”.

    En el cáncer de hígado hay una emoción total de carencia, y esto puede estar relacionado tanto a la familia real como a la familia simbólica (lugar de trabajo).

    Si tenemos un hígado graso, hay una emoción total de “me están matando”.

    Tal vez yo tomo muchos medicamentos, sé que se filtran por el hígado, y doy por hecho que me van a matar. «Estas medicinas me están matando».

    Tal vez yo sospecho que alguien quiere envenenarme (real o simbólico).

    «Esta persona a mi lado me está matando, me intoxica». Y automáticamente, el hígado retiene grasas, para protegerse del envenenamiento (real o simbólico).

    Otro conflicto emocional que puede dañar el hígado, es el espiritual. El tener dudas sobre mi fe, sobre mi porvenir, tener una fe que si bien existe, me provoca incertidumbre y dudas y me hace sentir vacío, sin «alimento» (espiritual).

    También puede afectar el tener una familia conflictiva, en la que yo soy el salvador. Por lo tanto, yo creo un sentimiento de: «Mi familia me come el hígado». “Me tienen harto”. Por lo tanto, yo debo crear «mucho hígado» para soportar situaciones difíciles y cotidianas.

    Dentro del ámbito Transgeneracional, se deben revisar en el árbol genealógico, todas aquellas historias que pueden estar relacionadas con este tipo de conflictos, además de las fechas o nombres que estén relacionados con el consultante.

    Cuál es la emoción biológica oculta?:

    El hígado representa la sede principal de toda la rabia y el coraje que yo vivo. La forma en que reacciono o me quejo de las circunstancias que me rodean.

    En mi hígado yo reflejo todas las críticas que recibo y las reacciones que yo uso para justificarme y auto engañarme. Son mis reacciones más viscerales.

    Es importante, para liberar todo esto que me está carcomiendo el hígado, aprender a adaptarte a los acontecimientos y a las personas. No continúes juzgando todo y a todos.

    Cada enojo interno es una indicación de que te olvidas de ponerte en el lugar del otro y de que quieres tener razón. Por lo tanto, te sientes ofendido con facilidad. Tu hígado te indica que debes dedicar tiempo a acomodar dentro de ti lo que pasa a tu alrededor antes de sacar conclusiones a priori; también te dice que tienes todo lo necesario para defenderte y vivir a plenitud.

    ¿Cómo el Bullying puede afectar la salud mental de los niños?

    SANTO DOMINGO.- El 33 por ciento de los estudiantes en las escuelas dominicanas son víctimas de Bullying, según informó recientemente el Ministerio de Educación.

    ¿Cómo puede este tipo de maltrato afectar la salud mental de los niños?

    En el país, el tipo de Bullying más común que se presenta en las escuelas es el verbal o de insultos y suele darse principalmente en niños entre los 12 y los 16 años.

    Así lo aseguró Claribel Mateo, una estudiante que dice ha sido testigo de este tipo de maltrato en su centro de estudio.

    El Bullying es el maltrato físico o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan cruelmente con la víctima, con el único objetivo de someterlo y asustarlo.

    Este tiene diferentes características. Entre ellas se encuentran:

    -Burlas

    -Amenazas

    -Agresiones físicas

    -Aislamiento sistemático

    Todas estas a la corta o a la larga pueden derivar a que cada vez aparezcan más sentimientos y pensamientos depresivos en el afectado.

    Si su hijo sufre de acoso escolar o usted sabe de casos de Bullying dentro de la escuela, es necesario denunciarlo para así realizar los procedimientos correspondientes con miras a mejorar la situación.

    Los profesores, padres y los propios estudiantes, tienen un papel importante a la hora de prevenir el acoso. Es esencial denunciar estas situaciones y buscar una solución al problema.

    Fuente: Noticias SIN