Este acuerdo otorga a la Iglesia Católica privilegios financieros y fiscales que otras entidades religiosas no tienen.
El Estado dominicano y la Iglesia Católica, centrándose en el Concordato de 1954 y sus implicaciones económicas.
Este acuerdo otorga a la Iglesia Católica privilegios financieros y fiscales que otras entidades religiosas no tienen.
Fue firmado entre el Vaticano y el dictador Rafael Trujillo en 1954. A cambio de apoyo económico e institucional, Trujillo recibió el título de «Benefactor de la Iglesia», convirtiéndolo en un «negocio».
El Concordato compromete al Estado dominicano a financiar infraestructuras, personal, otorgar subvenciones mensuales y exenciones fiscales a la Iglesia Católica.
Aunque no hay estadísticas oficiales transparentes, en 2006 el Estado destinó el 85% de los fondos para iglesias a la Iglesia Católica. En 2024, el 64% de las ayudas directas a entidades religiosas se asignaron a la Iglesia Católica.
