La embajadora Lee Campos es descrita como una católica activa y devota. Visitó la basílica no solo por protocolo, sino por su devoción a la Virgen de la Altagracia, acudiendo incluso con sus padres.
Esta fue la segunda visita importante de la embajadora a una iglesia católica en la República Dominicana, siendo la primera la Catedral Primada de América en Santo Domingo.
La Basílica de la Altagracia es considerada el espacio de devoción más importante de la Iglesia Dominicana después del arzobispado.
