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Graduación del máster en artes y educación intrapersonal de la fundación nacional de niños por las artes en convenio con la universidad Udima de Madrid

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Durante su discurso, la presidenta de la Fundación Nacional de Niños por las Artes (FUNANART) Mtra. Ana Núñez enfatizó la importancia de una sólida formación académica

SANTO DOMINGO. El pasado jueves 20 de marzo, en las instalaciones del Auditorio del Dominico-Americano, se llevó a cabo la ceremonia de graduación de la quinta promoción del Máster en Artes y Educación Intrapersonal, en colaboración con la Universidad UDIMA de Madrid.

Durante su discurso, la presidenta de la Fundación Nacional de Niños por las Artes (FUNANART) Mtra. Ana Núñez enfatizó la importancia de una sólida formación académica. Una formación nos proporciona las herramientas necesarias para abordar los desafíos del mundo educativo.Sin embargo, ser un buen educador implica más que solo conocimientos; requiere ser un buen ser humano. La empatía, la paciencia y el respeto son esenciales en nuestra labor», afirmó.

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Destacó que los facilitadores no solo están para enseñar conceptos, sino para formar personas. «Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de transmitir amor y pasión por el aprendizaje. Al educar, estamos moldeando a los futuros hombres y mujeres del mañana. Es nuestra misión inspirarlos a ser seres críticos, creativos y compasivos»

La presidenta también afirmó que «la educación es un acto de amor». Cuando enseñamos con el corazón, cultivamos un ambiente donde nuestros estudiantes se sienten valorados y comprendidos, lo que les permitirá florecer y convertirse en agentes de cambio en sus comunidades.

«Al salir de aquí hoy, llevemos con nosotros no solo el conocimiento adquirido, sino también el compromiso de educar con amor y humanidad. Seamos ejemplos para seguir, sembrando semillas de esperanza y transformación en cada aula», concluyó

El Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (INAFOCAM) brindó apoyo a 40 estudiantes provenientes de distintas provincias del país.

Un total de 37 maestrantes recibieron el título del Máster en Artes y Educación Intrapersonal, una maestría en línea con doble titulación que se ha desarrollado durante más de cuatro años en la República Dominicana en convenio con la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA)

Durante el evento, se reconoció a destacadas figuras femeninas del arte y la cultura en honor al mes de la mujer. Entre ellas se encontraban la fotógrafa Mayra Johnson, la comunicadora Jatnna Tavárez, la maestra Farida Diná, la Mtra. Andreina Jiménez, la directora teatral Elvira Taveras, la educadora Gilda Matos y la pintora Elsa Núñez.

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Reconocimiento a estudiantes meritorias.jpeg La Fundación Nacional de Niños por las Artes surge ante la necesidad de trabajar con niños(as), adolescentes y jóvenes que poseen capacidades artísticas, pero carecen de recursos económicos para su formación.

Nuestro objetivo principal es desarrollar la apreciación artística e interés en los jóvenes dominicanos con talento y habilidades en este ámbito

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En esta graduación, se reconoció a dos estudiantes por Excelencia Académica: las Mtras. Anateisy Rosado y Fanny Vicente Encarnación, así como a Ruth Esther Ruiz Santos por sus logros académicos.

El evento contó con la presencia de destacadas figuras del arte y la cultura en la República Dominicana.

Las Flores Amarillas en el Equinoccio: Una Celebración de la Naturaleza

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El 21 de marzo ha adquirido un nuevo significado en varios países de Latinoamérica debido a una tradición que se ha vuelto viral en redes sociales: el Día de las Flores Amarillas.

Por Aguamiel Mendoza

En el hemisferio norte, el 21 de marzo marca el inicio de la primavera, una estación asociada con el renacimiento de la naturaleza y el florecimiento de las plantas. Este fenómeno ocurre cuando el sol cruza el ecuador terrestre, creando un equilibrio perfecto entre el día y la noche en todo el planeta.

Durante el equinoccio, el día y la noche tienen exactamente 12 horas de duración en todos los lugares del mundo, excepto en los polos. Esta igualdad es lo que caracteriza a los equinoccios y simboliza el equilibrio y la armonía en la naturaleza.

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Sin embargo, la fecha ha sido elegida para regalar flores amarillas. Las flores amarillas simbolizan felicidad, prosperidad y optimismo, lo que las convierte en un regalo ideal para celebrar nuevas etapas y cambios positivos.

En redes sociales se ha vuelto viral, debido a su origen en la popular telenovela argentina Floricienta, donde la protagonista, Flor, soñaba con recibir flores amarillas como símbolo de amor y esperanza

Intrant presenta al senado plan de seguridad vial fuerte y duro | Primera Emisión SIN

El director de Intrant, Milton Morrison, compareció este jueves a una sesión del Senado donde calificó estos siniestros como una “pandemia silente”, y propuso un conjunto de modificaciones a la Ley 63-17 de Tránsito y al Código Procesal Penal.

Cómo interpreta la muerte el budismo tibetano

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En el budismo, la muerte es vista como parte de un ciclo de cambios infinito y no como un final absoluto. Esta perspectiva permite a los budistas aceptar la muerte con mayor serenidad. 

Redacción.-La muerte es un tema que ha fascinado y desconcertado a la humanidad a lo largo de los siglos. En el contexto del budismo tibetano, la muerte no se considera un final absoluto, sino una transición dentro de un ciclo interminable de vida, muerte y renacimiento. Esta visión única ofrece consuelo y comprensión a quienes enfrentan la muerte, ya sea la propia o la de un ser querido. A continuación, exploraremos en profundidad cómo el budismo tibetano aborda la muerte, el luto, y las enseñanzas que se pueden extraer de esta filosofía.

El ciclo de la vida y la muerte

El budismo tibetano sostiene que la vida y la muerte son parte de un ciclo continuo conocido como samsara. Este ciclo implica que cada ser vivo experimenta un proceso de nacimiento, vida, muerte y renacimiento. Según esta filosofía, la muerte no es un final, sino simplemente una etapa en este ciclo interminable. Esta perspectiva ayuda a los practicantes a ver la muerte como una oportunidad para la transformación y el aprendizaje.

El concepto de bardo

Un término fundamental en la comprensión budista de la muerte es «bardo». Este concepto se refiere al estado intermedio entre la muerte y el renacimiento. En el bardo, se cree que la conciencia del fallecido experimenta una serie de estados mentales y emocionales. La forma en que se haya vivido la vida influye en la experiencia del bardo, y se considera esencial preparar la mente para este estado intermedio.

La impermanencia como enseñanza

La impermanencia es un principio central en las enseñanzas budistas. El reconocimiento de que todo es transitorio permite a los practicantes apreciar cada momento de la vida. Al comprender que la muerte es inevitable, se fomenta una mayor apreciación de las relaciones y experiencias. Esta enseñanza invita a vivir de manera plena y consciente, sin aferrarse a la idea de permanencia.

El papel del luto en el budismo tibetano

La experiencia del luto

El luto es una respuesta natural a la pérdida de un ser querido. En el budismo tibetano, el luto se vive de manera diferente a como se hace en muchas culturas occidentales. En lugar de evitar el dolor, se anima a los practicantes a enfrentarlo y a transformarlo en una oportunidad de crecimiento espiritual. Este proceso de duelo se ve como una forma de honrar la vida del fallecido y de cultivar la compasión.

Ritual y ceremonia

Los rituales juegan un papel crucial en el proceso de duelo en el budismo tibetano. Después de la muerte, se llevan a cabo ceremonias que incluyen oraciones y ofrendas. Estas prácticas tienen como objetivo enviar energía positiva al difunto y ayudarle en su tránsito a través del bardo. Durante un período de 49 días, se realizan rituales que guían al fallecido hacia un renacimiento favorable.

La importancia de la intención

En el budismo tibetano, la intención detrás de las acciones es fundamental. Al participar en rituales de duelo, se enfatiza la importancia de cultivar pensamientos y emociones positivas. Esto no solo beneficia al difunto, sino que también ayuda a quienes quedan atrás a encontrar consuelo y paz. La intención de ayudar y apoyar al fallecido es una forma de expresar amor y conexión.

La muerte como oportunidad de crecimiento espiritual

La transformación a través del sufrimiento

El sufrimiento es una parte inevitable de la vida, y el budismo tibetano enseña que puede ser una fuente de crecimiento. Enfrentar la muerte de un ser querido puede ser doloroso, pero también puede llevar a una mayor comprensión de la naturaleza de la existencia. Al aceptar el sufrimiento, se abre la puerta a la transformación personal y espiritual.

Cultivar la compasión

La experiencia de la muerte y el duelo puede intensificar la compasión hacia otros. Al reconocer el dolor que conlleva la pérdida, los practicantes son motivados a ayudar a quienes sufren. Esta conexión con el sufrimiento ajeno es una parte esencial de la práctica budista, y se considera un camino hacia la iluminación.

La práctica de la meditación

La meditación es una herramienta poderosa en el budismo tibetano que ayuda a los practicantes a enfrentar la muerte y el sufrimiento. A través de la meditación, se puede cultivar la calma y la claridad mental, lo que permite una mejor comprensión de la naturaleza de la vida y la muerte. La meditación también proporciona un espacio seguro para procesar emociones difíciles y encontrar paz interior.

La importancia de las acciones en vida

Dado que las acciones tienen un impacto directo en el renacimiento, el budismo tibetano enfatiza la importancia de vivir de manera ética y compasiva. Las acciones positivas generan un karma favorable, lo que conduce a un renacimiento en condiciones más favorables. Esta enseñanza motiva a los practicantes a actuar con integridad y consideración hacia los demás.

Conclusiones

El budismo tibetano ofrece una perspectiva única sobre la muerte que resalta su papel como parte integral de la existencia. En lugar de temerla, se invita a los practicantes a abrazar la muerte como una oportunidad para el crecimiento espiritual y la transformación. A través de la comprensión de la impermanencia, el luto, y el renacimiento, se fomenta una vida más plena y significativa.

La muerte, lejos de ser un final, se convierte en un puente hacia nuevas posibilidades y aprendizajes. Al integrar estas enseñanzas en la vida cotidiana, los practicantes pueden encontrar consuelo en el proceso de duelo y una mayor apreciación por la belleza de la vida. En última instancia, el budismo tibetano nos recuerda que la vida y la muerte son dos caras de la misma moneda, y que cada momento es una oportunidad para vivir con propósito y compasión.