Hoy rendimos tributo a su trayectoria, a su astucia frente al micrófono y al vacío que deja su partida en la comunicación nacional.
De lunes a viernes, a las 3:00 de la tarde, la televisión dominicana se detenía para recibir no solo a un comunicador, sino a un ícono del estilo y la personalidad.
Sus frases más picantes y directas. Sus looks más caros y sofisticados. Su genialidad para improvisar sobre política, religión y actualidad, siempre con esa «humildad estratégica» de decir «no soy experto», abriendo un espacio de debate libre que solo él sabía manejar.
Hoy rendimos tributo a su trayectoria, a su astucia frente al micrófono y al vacío que deja su partida en la comunicación nacional.
