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    Teléfonos en manos infantiles: debate sobre la edad adecuada según expertos

    Expertos advierten que el uso de teléfonos inteligentes antes de los 13 años puede afectar el sueño, la salud mental y el desarrollo cognitivo de los niños, aunque también señalan que el rol de los padres es clave para establecer límites y acompañar el acceso digital.

    El debate sobre la edad adecuada para que los niños tengan su primer teléfono inteligente se ha intensificado en los últimos años. Investigaciones recientes revelan que el acceso temprano a estos dispositivos, antes de los 13 años, puede tener consecuencias negativas en la salud física y emocional de los menores.

    Un estudio dirigido por el psiquiatra infantil Ran Barzilay analizó a más de 10.500 niños en Estados Unidos y encontró que quienes recibieron un teléfono antes de los 13 años tenían un 60% más riesgo de sufrir trastornos del sueño y un 40% más de desarrollar obesidad. Además, se detectaron vínculos con problemas de salud mental en la adolescencia y adultez temprana, especialmente entre las niñas, incluyendo baja autoestima, pensamientos suicidas y dificultades en la regulación emocional.

    Otros especialistas señalan que el cerebro de un niño no está preparado para procesar la sobreestimulación digital que generan las pantallas y redes sociales. La psicóloga Florencia Alfie advierte que esta exposición puede entrenar al cerebro para esperar solo gratificaciones inmediatas, afectando la capacidad de concentración y reduciendo el tiempo dedicado a interacciones cara a cara, fundamentales para el desarrollo de habilidades sociales como la empatía y la resolución de conflictos.

    La Academia Americana de Pediatría recomienda limitar el uso de dispositivos electrónicos en niños pequeños, mientras que la OMS subraya la importancia de establecer horarios y supervisión adulta. Aunque no existe un consenso universal sobre una edad exacta, la mayoría de expertos coincide en que retrasar la entrega del primer smartphone hasta después de los 13 años puede reducir riesgos asociados al sueño, la atención y la salud emocional.

    📌 Claves para padres y cuidadores

    • Retrasar el acceso: esperar hasta la adolescencia para entregar un teléfono propio.
    • Supervisión activa: acompañar el uso de redes sociales y aplicaciones.
    • Horarios claros: evitar el uso de pantallas antes de dormir.
    • Alternativas saludables: fomentar actividades físicas, lectura y juegos sin pantallas.

    Expertos advierten que el uso de teléfonos inteligentes antes de los 13 años puede afectar el sueño, la salud mental y el desarrollo cognitivo de los niños, aunque también señalan que el rol de los padres es clave para establecer límites y acompañar el acceso digital.

    El debate sobre la edad adecuada para que los niños tengan su primer teléfono inteligente se ha intensificado en los últimos años. Investigaciones recientes revelan que el acceso temprano a estos dispositivos, antes de los 13 años, puede tener consecuencias negativas en la salud física y emocional de los menores.

    Un estudio dirigido por el psiquiatra infantil Ran Barzilay analizó a más de 10.500 niños en Estados Unidos y encontró que quienes recibieron un teléfono antes de los 13 años tenían un 60% más riesgo de sufrir trastornos del sueño y un 40% más de desarrollar obesidad. Además, se detectaron vínculos con problemas de salud mental en la adolescencia y adultez temprana, especialmente entre las niñas, incluyendo baja autoestima, pensamientos suicidas y dificultades en la regulación emocional.

    Otros especialistas señalan que el cerebro de un niño no está preparado para procesar la sobreestimulación digital que generan las pantallas y redes sociales. La psicóloga Florencia Alfie advierte que esta exposición puede entrenar al cerebro para esperar solo gratificaciones inmediatas, afectando la capacidad de concentración y reduciendo el tiempo dedicado a interacciones cara a cara, fundamentales para el desarrollo de habilidades sociales como la empatía y la resolución de conflictos.

    La Academia Americana de Pediatría recomienda limitar el uso de dispositivos electrónicos en niños pequeños, mientras que la OMS subraya la importancia de establecer horarios y supervisión adulta. Aunque no existe un consenso universal sobre una edad exacta, la mayoría de expertos coincide en que retrasar la entrega del primer smartphone hasta después de los 13 años puede reducir riesgos asociados al sueño, la atención y la salud emocional.

    📌 Claves para padres y cuidadores

    • Retrasar el acceso: esperar hasta la adolescencia para entregar un teléfono propio.
    • Supervisión activa: acompañar el uso de redes sociales y aplicaciones.
    • Horarios claros: evitar el uso de pantallas antes de dormir.
    • Alternativas saludables: fomentar actividades físicas, lectura y juegos sin pantallas.

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