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    Los carbohidratos altamente procesados para reducir el riesgo de cáncer de próstata

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    En un estudio dirigido por Nour Makarem, PhD de la Universidad de Nueva York, se evidenció que los hombres deben mantenerse alejados de los carbohidratos altamente procesados para ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Se realizó el seguimiento de los registros de salud de 3.100 participantes a partir de 1991 y el análisis de su dieta a través de cuestionarios de frecuencia alimentaria detallados.

    Resultados del estudio Lo que el estudio reveló fue que el consumo regular de alimentos altamente procesados tales como pizza, hamburguesas y carne duplican el riesgo de desarrollar cáncer de próstata mientras que las bebidas azucaradas como refrescos triplicaron el riesgo de este tipo de cáncer.

    Influencia del índice glicémico El índice glicémico es un sistema de clasificación de los alimentos en una escala de 1 a 100 en base a su efecto sobre los niveles de azúcar en sangre. Mide el hidrato de carbono que contienen los alimentos que elevan la glicemia o azúcar.

    El índice glicémico parece desempeñar un papel importante, la investigación encontró que aquellos que comían alimentos con un alto índice glicémico tenían un aumento del riesgo del 88 por ciento de cáncer de próstata, tras tener en cuenta múltiples factores de riesgo de cáncer.

    Consumir carbohidratos saludables Una parte importante del estudio fue que el tipo de alimentos ricos en carbohidratos elegidos parece tener un impacto en el riesgo de cáncer. Los hombres que eligieron los carbohidratos más saludables como las legumbres, tendían a tener menores tasas de cáncer de próstata. Los carbohidratos saludables también son conocidos como hidratos de carbono complejos, incluyen frutas, verduras, granos enteros, legumbres, frijoles, lentejas y guisantes.

    El estudio también reveló que los hombres con el mayor consumo de carbohidratos tenían el mayor consumo de alimentos considerados carbohidratos saludables. Esto sugiere que es la calidad y no la cantidad de hidratos de carbono que hace la diferencia.

    Dr David Samadi

    El enamoramiento, tremendo engaño – Susana Wise

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    Al enamorarnos, entramos a un estado alterado de consciencia, en donde nos convertimos en adoradores de la imagen que creamos de un ser tan común como cualquier mortal, sin embargo, ante nuestro nivel de consciencia, es mucho más que eso, es quien ha despertado en nosotros el deseo de vivir, de reír, de disfrutar. Es quien nos levanta el ánimo, dándonos una nueva razón para renovarnos.

    ¿Y por cuánto tiempo estaremos en este mundo maravilloso? ¿Y si pudiéramos permanecer ahí por el resto de nuestras vidas?

    Por suerte o por desgracia, esto no es posible. El universo conspira a nuestro favor, a favor de la especie humana.

    Si fuera eterno, careceríamos de todo lo demás y por tanto, la vida se esfumara, pues no habría espacio para nada más, no habría espacio para la creatividad, el trabajo con propósitos, las metas a largo plazo e ideales más allá de ese estado.

    En este estado idílico, en donde los amantes quedan atrapados en su mundo, no queda espacio para ver más allá de sus gafas oscuras.

    Es tal la conexión, que tienden a sentir lo que el otro siente, empecinados en resolver el más mínimo inconveniente que pueda sucederle al ser amado, así transcurren esos primeros tiempos, en un estado simbiótico en donde solo existen dos.

    Es aquí donde pasamos por alto las diferencias, a la vez que magnificamos las semejanzas, obviando señales que pueden servir de parámetro para medir lo que vendrá en el futuro.

    Desde la biología tiene su explicación, pues el enamoramiento hace que el cuerpo empiece a segregar hormonas que activan las zonas del cerebro responsables de la gratificación y desactivan las zonas responsables de la toma lógica de decisiones. Si no contáramos con este salva vidas, sería muy difícil tomar la decisión de mantenernos unidos a una pareja y procrear hijos. ¡Qué naturaleza tan sabia!

    Susana Wise

    Para crecer hay que ceder – Susana Wise

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    De acuerdo a John Maxwell, una de las leyes indispensables del crecimiento es la ley de la compensación, y hoy quiero compartir puntos importantes a tomar en cuenta dado que para poder crecer hay que ceder, renunciar, soltar y arriesgarse.

    Definitivamente, para poder dar paso a algo mejor, tenemos, muchas veces, que atrevernos a soltar la “seguridad” con la que contamos.

    El autor Denis Waitley dijo: “Una señal de sabiduría y de madurez es cuando uno acepta la comprensión de que sus decisiones causan sus recompensas y consecuencias. Usted es responsable de su vida, y su éxito definitivo depende de las decisiones que tome”.

    A continuación un listado de cómo aplicar dicha ley, muy bien explicada por dicho autor:

    • Estoy dispuesto a ceder la seguridad económica hoy a cambio de potencial mañana.
    • Estoy dispuesto a ceder la gratificación inmediata a cambio de crecimiento personal.
    • Estoy dispuesto a ceder la vida rápida a cambio de la buena vida.
    • Estoy dispuesto a ceder seguridad a cambio de significado.
    • Estoy dispuesto a ceder suma a cambio de multiplicación.

    Susana Wise

    Deficiencia de vitamina D – Dr David Samadi

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    La vitamina D ayuda al cuerpo a utilizar el calcio de la dieta, esencial para los seres humanos mantener la fortaleza de huesos y dientes. Si siente que está experimentando síntomas de una deficiencia de vitamina D, es importante hacerse la prueba y tratarla, ya que con el tiempo puede causar que los huesos se vuelvan delgados, frágiles o deformes.

    Esta Vitamina disminuye el riesgo de osteoporosis, diabetes, demencia y algunos tipos de cáncer incluyendo cáncer de mama, colon, próstata, ovario, esófago y linfático. Ayuda a los niveles de presión arterial y la hipertensión, regula el sistema inmunológico para una óptima eficiencia y lucha contra enfermedades. Los estudios han demostrado que incluso puede disminuir el riesgo para la esclerosis múltiple en las mujeres.

    La única forma de confirmar si está sufriendo de una deficiencia es a través de un análisis de sangre. Estos son los signos o síntomas que deben prestársele atención:

    Dolor en los huesos.
    Muchas personas que van al médico por dolores y molestias en sus huesos son a menudo mal diagnosticadas con síndrome de fatiga crónica o fibromialgia. Sin embargo, estos también son signos de deficiencia de vitamina D (Osteomalacia). Esto es diferente al tipo de deficiencia de vitamina D que ocasiona la osteoporosis en que la deficiencia de esta vitamina está limitando la capacidad de poner calcio en la matriz de colágeno en los huesos, lo que puede dar lugar a dolores.

    Problemas gastrointestinales.
    La vitamina D es soluble en grasa, lo que significa que si tiene una afección gastrointestinal que afecta su capacidad para absorber la grasa, es posible que tenga una menor absorción de vitaminas liposolubles. La enfermedad de Crohn, celiaca, la sensibilidad al gluten no celíaca y la enfermedad inflamatoria intestinal puede ser señal de que no está recibiendo suficiente vitamina D.

    Bajo estado de ánimo.
    La cantidad de serotonina que produce el cuerpo está ligado a la cantidad de exposición al sol que se obtiene. La serotonina es la hormona natural, nos hace sentir feliz y de buen humor. Nuestro cuerpo produce más serotonina cuando tenemos mayor exposición al sol.

    Mayor de 50 años.
    A medida que envejecemos, nuestra piel no tiene tanta vitamina D como resultado de la exposición al sol. Se tiende a pasar más tiempo en el interior debido a ciertas condiciones de salud o incapacidad para realizar actividades físicas. Los riñones también son menos capaces de convertir esta vitamina.

    Piel oscura.
    Los afroamericanos tienen un riesgo mayor porque tienen más melanina en su piel. Es posible que necesite diez veces más la exposición al sol para producir la misma cantidad de vitamina D, versus una persona de piel clara.

    Sobrepeso o más masa muscular.
    La cantidad de grasa corporal que tenemos está relacionada con la cantidad de vitamina D que nuestro cuerpo necesita y puede absorber. Una persona en sobrepeso necesita más vitamina D en comparación con una persona delgada. Esto también aplica a las personas que pesan más como resultado de tener una mayor cantidad de masa muscular.

    Si se determina una deficiencia de vitamina D, el médico puede recomendar un suplemento de vitamina D. Una mayor exposición al sol es recomendable. Hay excelentes alimentos para aumentar los niveles de vitamina D: salmón, arenque, sardinas, cereales de desayuno fortificados, hongos y huevos.

    Dr David Samadi

    Qué esperar del sexo después de la cirugía de próstata – Dr David Samadi

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    Una vez que un hombre recibe un diagnóstico de cáncer de próstata y posiblemente tiene que tener una cirugía para abordarlo, sus pensamientos se volverán a lo obvio – ¿qué puedo esperar de mi vida sexual después de la cirugía de próstata?

    La buena noticia es que si un hombre opta por la cirugía de próstata, su oportunidad de volver a una vida sexual agradable es muy buena. La primera cosa a saber es la recuperación sexual toma tiempo así que tener un montón de persistencia y paciencia va un largo camino. También puede ayudar a un hombre a acercarse al sexo después del tratamiento del cáncer de próstata al entrar en él sin ninguna expectativa, estar abierto a la experimentación y discutir con su médico lo que funciona y qué no.

    Comprender y saber qué esperar al hablar con su médico puede optimizar su recuperación y volver a una vida sexual normal satisfactoria, una vez más. Esto es lo que necesita saber:

    • Impotencia y disfunción eréctil después de la cirugía de próstata
    Lo más probable es que inicialmente habrá alguna experiencia con la disfunción eréctil, pero para la mayoría de los hombres es una cosa temporal. Mientras que un hombre se está recuperando, él debe poder confiar en medicaciones tales como Viagra o Cialis hasta el funcionamiento sexual normal vuelve.

    • Lograr un orgasmo después de la cirugía
    Un hombre debe ser capaz de lograr un orgasmo después de la cirugía de próstata, pero puede ser diferente. Es posible para un hombre para lograr un orgasmo sin una erección y esto debe ser completamente entendido por cualquier hombre después que se haga la cirugía.

    • No habrá eyaculación
    Cuando la glándula prostática se elimina, un hombre ya no experimentará la eyaculación. Él todavía será capaz de tener un orgasmo que puede sentirse diferente, pero sigue siendo placentero.

    • Posible pérdida de orina durante las relaciones sexuales
    Esto no sucede a todos los hombres, pero puede ser posible para algunos. Si esto sucede, consulte con su médico y recuerde que es inofensivo y temporal.

    • Ansiedad por el rendimiento
    Después de una cirugía como la extirpación de la glándula prostática, puede ser una montaña rusa de emociones para un hombre. No sólo es probable que se preocupe por el regreso de su cáncer, pero cómo será capaz de realizar sexualmente lo mismo nunca más. Esta es una preocupación y preocupación muy normal para cualquier hombre. La mejor solución es ser paciente y ser abierto y honesto con su pareja acerca de sus miedos.

    • ¿Qué puede ayudar a volver a reanudar la actividad sexual?
    Hay varias cosas que un hombre puede hacer una vez se haga cirugía de próstata para ayudar a sí mismo a recuperarse completamente para que pueda volver a una vida sexual normal:

    • • Ejercicios de Kegel – Estos ejercicios importantes del piso pélvico son una necesidad para cualquier hombre de hacer para ayudar a mejorar el orgasmo y el control urinario.
    • • Masturbación – Esto puede ayudar a un hombre para aprender cómo su cuerpo responde a la estimulación después de la cirugía y para aumentar su confianza sexual.
    • • Involucrar a su pareja – No deje a su pareja fuera de la imagen. Al trabajar con ellos puede ayudar a un hombre a través del lado físico y emocional de la intimidad.
    • • Use medicamentos ED – No dude en usar medicamentos orales para la disfunción eréctil. Pueden acelerar la recuperación a través de la rehabilitación del pene y sólo deben ser necesarios por un corto tiempo.
    • • Tener relaciones sexuales – Lo que realmente necesita suceder es practicar sexo. Como dice el refrán «la práctica hace perfecto». Cuanto más pronto un hombre vuelve a disfrutar del sexo después de la cirugía de próstata, cuanto antes pueda volver a una vida sexual más normal.

    El Dr. Samadi es oncólogo urológico certificado por el consejo, entrenado en cirugía abierta y tradicional y laparoscópica y es un experto en cirugía robótica de próstata. Es presidente de urología, jefe de cirugía robótica en el Lenox Hill Hospital y profesor de urología en Hofstra North Shore-LIJ School of Medicine. Él es un corresponsal médico para el Equipo Médico A del Fox News Channel. Obtenga más información en roboticoncology.com. Visite el blog del Dr. Samadi en SamadiMD.com. Siga al Dr. Samadi en Twitter, Instagram, Pintrest y Facebook.

    La Dieta mediterránea puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca – Dr David Samadi

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    Un estudio realizado en Grecia sugiere que la dieta mediterránea puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón. La dieta mediterránea es una dieta que se basa en alimentos tradicionales que han sido consumidos desde hace muchos años en los países mediterráneos, como Grecia e Italia. Los investigadores han evidenciado que las personas que consumen una dieta mediterránea, son excepcionalmente saludables en comparación con aquellos que no lo hacen. Las personas que mantienen una dieta mediterránea tienden a tener un menor riesgo de muchas enfermedades mortales. Numerosos estudios demuestran que la dieta mediterránea puede ayudar a perder peso, prevenir los ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, prevenir la diabetes tipo 2, y prevenir la muerte prematura.

    El nuevo estudio procedente de Grecia involucró 1,514 hombres y 1,528 mujeres que vivían cerca de Atenas. Todos estaban básicamente sanos y no tenían signos clínicos previos de enfermedad cardíaca. La edad de los participantes del estudio osciló entre los 18 a 89 años. Se completaron cuestionarios sobre su dieta y la salud. Después de un largo plazo de seguimiento, los investigadores encontraron que el 19.7 % de los hombres y el 12 % de las mujeres habían desarrollado o murieron de enfermedad cardíaca o una condición relacionada, como un derrame cerebral. Los resultados mostraron que los que comieron la dieta mediterránea tradicional griega tenían un 47% menos de probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón en comparación con aquellos que no lo hicieron.

    Debido a que la dieta mediterránea puede variar entre los diferentes países, no hay una sola manera correcta de hacer esta dieta. Sin embargo, existen algunas pautas generales que pueden ser ajustadas a las necesidades y preferencias individuales. Esto es lo que generalmente la dieta conlleva:

    Conceptos básicos de la dieta mediterránea:

    • Comer: verduras, frutas, frutos secos, semillas, legumbres, patatas, cereales integrales, panes, hierbas, especias, pescados, mariscos y aceite de oliva virgen extra.
    • Comer con moderación: Aves de corral, huevos, queso y yogur.
    • Comer rara vez: Carne roja.
    • Evitar: bebidas endulzadas con azúcar, carnes y alimentos procesados, granos refinados y aceites refinados.

    A continuación algunos ejemplos de la Lista de Alimentos que componen la dieta mediterránea:

    • Verduras: tomates, brócoli, col rizada, espinacas, cebollas, coliflor, zanahorias, coles de Bruselas, pepinos.
    • Frutas: Manzanas, plátanos, naranjas, peras, fresas, uvas, dátiles, higos, melones, melocotones.
    • Nueces y semillas: almendras, nueces, nueces de macadamia, avellanas, semillas de girasol y de calabaza y entre otros.
    • Legumbres: habas, guisantes, lentejas, legumbres, cacahuetes, garbanzos.

    DrDavidSamadi

    ¿Qué me quiere decir el sobrepeso? – Susana Wise

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    Encontrar el sentido biológico de cada síntoma, de cada enfermedad, de cada dolencia, nos ha dado la oportunidad de comenzar a ver, en este caso el sobrepeso con nuevos ojos.

    Investigaciones y estudios demuestran que cuando cambias de hábitos, tus genes se transforman, sin embargo, si nos limitamos a hacer un bypass, que puede ser real o figurado, en las causas subyacentes de la enfermedad o ell síntoma, el problema a menudo retorna.

    ¿Por qué no funciona la dieta? o ¿por qué funciona por poco tiempo? ¿Por qué recuperamos el peso perdido?
    Es que ganamos nada con combatir el resultado, cuando no hemos ido a la causa. Hay un conflicto emocional que se activa, un programa que se detona.
    Definitivamente tenemos que irnos al origen del problema, debemos hallar el sentido biológico, la solución que nuestro cerebro arcaico nos da para preservar nuestra vida ante un peligro inminente. Y ¿cuál es el sentido biológico del sobrepeso?
    Entre otras cosas la grasa nos ayuda:
    • A ser reconocidos
    • A protegernos
    La alimentación representa el primer vínculo con la vida y con el amor, es decir, con la madre. Para el bebé, además de satisfacer sus necesidades de alimentación, también es ocasión de disfrutar del cuidado y el amor de la madre, y este sentimiento, esta relación, se conserva a través de los años.
    Si en algún momento de nuestra existencia nos sentimos inseguros o faltos de amor, el instinto original nos impulsará a tratar de llenarlo a través de a comida, convirtiéndose esta en el símbolo de nuestra seguridad.
    El problema de fondo en la persona que sufre de sobrepeso es casi siempre una falta de aceptación y amor, una necesidad de ser cuidado, de ser aceptado, de ser protegido.
    Hay una emoción biológica oculta en el sobrepeso y tiene que ver con un sentimiento de miedo, de desprotección. Estas suelen ser personas con carencias afectivas e insatisfacción sexual, convirtiéndose la comida en un paliativo de su insatisfacción.
    El exceso de grasa se almacena entre el ser interior y el medio exterior, indicando que inconscientemente hay un deseo de aislarme en la comunicación con el exterior. Esto permite a la persona, esconder su inseguridad y así, evitar ser herido. El alimento material representa también un alimento emocional, por lo tanto, como excesivamente para colmar un vacío interior.
    Te invito a recobrar la confianza en ti, en tu potencial; a descubrir el verdadero yo, tu esencia. La confianza nos ayuda a sentirnos a salvo. Y cuando experimentamos seguridad, somos capaces de abrir nuestro corazón y desnudarnos frente a los demás. Ríndete desde la sabiduría, no desde el miedo ni la sumisión.

    SUSANA WISE

    Trastorno Obsesivo-Compulsivo – Susana Wise

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    Por fin, después de varios años sin saber a dónde recurrir, alguien le ha dado un nombre. A un miembro de su familia le han diagnosticado un TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) y desea saber todo lo posible sobre esta enfermedad. Preocupado por ese ser querido, sin duda alguna se habrá preguntado, “¿Qué puedo hacer para ayudarle?” Aunque parezca raro, actuar de forma intuitiva no siempre es beneficioso. Ceder, tranquilizarle o discutir no siempre son formas constructivas de contribuir a reducir los síntomas del TOC, ni estas respuestas transmiten necesariamente el deseo de ayudar.

    Saber que lo que sufre esa persona es un trastorno conocido quizá le suponga un cierto alivio, porque “al menos sabemos cómo llamarlo y podemos encontrar a alguien que nos ayude”. Saber que esa persona tiene un TOC es el primer paso para aprender a afrontar mejor los síntomas. Lleva tiempo y esfuerzo aprender a comprender realmente el TOC, aceptar que un ser querido tiene TOC y saber cómo afrontarlo de forma eficaz. Los síntomas del TOC no siempre desaparecen pero, con tratamiento y apoyo familiar, la mayoría de las personas experimentan cierta mejoría. Usted puede llegar a aprender la forma de afrontar ese trastorno; las relaciones familiares pueden mejorar y los síntomas, disminuir. No obstante, esos objetivos han de alcanzarse gradualmente, sin olvidar que llevan su tiempo. Tras varios años trabajando con familias que tenían uno de sus miembros afectado por un TOC, hemos descubierto algunos aspectos comunes: sentimientos de aislamiento, frustración, vergüenza, preguntarse “¿Por qué no paran quietos?”… Sobre todo es una petición de ayuda: “¿Qué debemos hacer?”. Los familiares suelen sentirse angustiados, desconcertados, abrumados y frustrados. Tratando de ayudar, es probable que usted haya probado de todo, desde pedir a la persona afectada por el TOC que deje de comportarse “estúpidamente”, hasta ayudarle con sus rituales o, realizar las tareas que le correspondían a ella para “mantener la paz”. Cualquiera de esas actitudes tendrá un efecto negativo en el funcionamiento de su familia y posiblemente agrave los síntomas obsesivocompulsivos. Los conflictos familiares son inevitables.

    A medida que la persona con TOC rechaza sus intentos de “ayudarle” o éstos resultan ineficaces, usted puede sentirse desesperado o impotente. ¡Usted puede hacer algo! Hemos observado que el aprendizaje y la comprensión emocional de lo que supone experimentar los síntomas del TOC deben acompañar a los esfuerzos de la familia por intervenir. Como muchas personas que padecen un TOC son, por otro lado, muy funcionales, no sorprende que tienda usted a ver las compulsiones como conductas que la persona puede empezar o detener cuando quiera. Ese es un error habitual. Aceptar la realidad de que su familiar tiene algo que “no funciona bien” y precisa atención profesional, puede ser un proceso doloroso. Antes de poder prestar una ayuda eficaz, es necesario reconocer el TOC e informarse sobre él. Debe conocer cuál es el problema antes de intentar solucionarlo.

    El aprendizaje es el primer paso. A medida que vaya aprendiendo más sobre el trastorno, empezará usted a albergar esperanzas de poder hacer algo para ayudar a la persona afectada por el TOC. El TOC es un trastorno bioquímico con síntomas clínicos que van más allá de los rasgos de personalidad. Cuánto más sepa, mejor podrá considerar las conductas irracionales desde una perspectiva impersonal. Las relaciones familiars mejorarán y la persona con TOC se sentirá más apoyada. Unas relaciones familiares positivas y el hecho de sentirse comprendido potencian considerablemente los beneficios terapéuticos (medicación, terapia de conducta). Ya sabemos cómo llamarlo… ¿Pero cómo saber cuándo los síntomas obsesivo-compulsivos precisan atención profesional? Según empiece a saber más sobre el TOC, es possible que piense “¡Parece que hablan de mí!” o “¡Eso es justo lo que yo hago!”. Comparar los rasgos de la personalidad con los síntomas es un error habitual, porque a primera vista parecen lo mismo. No obstante, las causas de esa conducta son muy diferentes. Por ejemplo, un padre a quien le costaba entender por qué su hijo no podia “parar” de lavarse y marcharse a trabajar, le dijo que él también tenía el “hábito” de lavarse y que, si él podia parar, ¿por qué no podía su hijo?, lo cual enfureció al hijo, agudizándole los síntomas. Se sintió frustrado porque su padre no entendía la importante distinction entre un hábito y una compulsión.

    Es importante distinguir entre los rasgos obsesivocompulsivos y los síntomas obsesivo-compulsivos. Según una serie de estudios realizados, casi todo el mundo tiene uno o dos rituales. La diferencia reside en el grado de ansiedad y convicción de la necesidad de realizar la compulsión. Las personas con TOC sienten que no pueden controlar su ansiedad de otra forma que no sea llevando a cabo las compulsiones. Sus cerebros les dicen que si realizan los rituales, sus miedos disminuirán. Es mejor rechazar o identificar esa conducta como un “síntoma”, no como “fallos”. Todos practicamos uno o dos rituales, pero las conductas se convierten en “síntomas” de un trastorno si “no son deseadas” e interfieren en las relaciones sociales o laborales. Cuando una persona no puede controlar las compulsiones, es importante no culparla. Por otro lado, el TOC no debería convertirse en excusa para reducir la funcionalidad. Por otro lado, una vez identificado el TOC, el afectado espera que los familiares asuman sus responsabilidades y así poder evitar determinadas situaciones, lo que rara vez les sirve de ayuda.

    ¿Cuáles son las causas del TOC? ¿Tengo yo la culpa?

    Algunos familiares se han preguntado, “Si tengo rasgos subclínicos, ¿desarrollaré ese trastorno?”. No hay pruebas que respalden ese vínculo. De hecho, muchas personas tienen rasgos obsesivo-compulsivos durante toda su vida y no llegan a desarrollar un TOC. Tanto los factores ambientales como genéticos parecen contribuir a la aparición de los síntomas obsesivocompulsivos.

    Los últimos estudios genéticos, junto con un análisis de anomalías neurobioquímicas en personas con TOC, indican que este trastorno puede tener un cierto componente genético. Así, varios miembros de una gran familia pueden estar afectados por un TOC u otros trastornos relacionados, como el síndrome de la Tourette (ST). Los miembros de la familia pueden presentar diversos síntomas, obsesiones y compulsiones, ansiedad generalizada, crisis de angustia y tics complejos motores o vocálicos (síndrome de la Tourette). Según los estudios genéticos, existe un índice de concordancia más elevado de TOC en gemelos monocigóticos (cerca del 65 %) que en gemelos bicigóticos (alrededor del 15 %). Hasta la fecha no se han realizado estudios sobre hijos adoptivos o gemelos que hayan crecido separados. Parece ser que las personas afectadas por un TOC presentan una vulnerabilidad genética que se ve influida por situaciones de estrés y factores ambientales, originando la aparición de síntomas.

    Aunque la mayoría de las anomalías se asocian a un neurotransmisor llamado serotonina, es posible que también participen otros neurotransmisores. En otras investigaciones se ha sugerido la alteración de algunas regiones específicas del cerebro como causantes de los síntomas obsesivo-compulsivos. Dichas regiones del cerebro son muy ricas en receptores de serotonina y están asociadas al aprendizaje de procesos y a conductas de aproximación/huida.

    También se han identificado trastornos similares al TOC en el reino animal. Por ejemplo, existe un trastorno consistente en limpiarse y lamerse en exceso que puede afectar a perros, gatos o incluso pájaros. Dicho trastorno produce caída del pelo o de las plumas por lamerse o escarbarse con el pico en exceso, de forma compulsiva. Los daños en la piel pueden causar infección y, en casos extremos, poner en peligro la vida del animal. Por fortuna, los animals afectados responden a los mismos medicamentos utilizados para tratar el TOC, que actúan a través de un mecanismo serotoninérgico.

    Pese a que muchas investigaciones científicas se han centrado en factores biológicos, existe una extensa literatura publicada sobre el modelo teórico de aprendizaje del TOC. El modelo más popular se basa en la teoría de dos fases de Mowrer para la adquisición y el mantenimiento de actitudes de miedo y rechazo. En la primera fase de la adquisición, objetos neutrals (retretes, tijeras), pensamientos (“alguien se va a hacer daño”) o imágenes (el demonio) se asocian a miedo/ansiedad, a través de su relación con un estímulo de aversión que produce malestar. En la segunda fase, o de mantenimiento, se refuerza el rechazo de los desencadenantes (situaciones, objetos) ya que así disminuye la ansiedad. Esta explicación es demasiado simplista. Además, los desencadenantes internos (pensamientos, imágenes, impulsos) pueden producer angustia y desatar compulsiones. Por otra parte, las compulsiones no siempre se exteriorizan. De hecho, muchas personas afectadas por el TOC describen compulsiones mentales, como contar, analizar una conversación o comprobar una habitación mentalmente.

    Los modelos cognitivos complementan los modelos de conducta o aprendizaje, abordando el proceso cognitive típicamente alterado en el TOC. Pese a que estos pensamientos tan molestos para las personas con TOC son comunes para la mayoría de nosotros, esas personas experimentan un malestar excesivo, por miedo a que suceda una catástrofe, y les resulta más difícil rechazar ese tipo de pensamientos. Los investigadores del campo cognitivo están estudiando los fenómenos cognitivos (creencias, memoria, procesamiento de la información, actitudes, percepciones) para distinguir los procesos de razonamiento obsesivo-compulsivo de las formas comunes de pensamiento. Es importante reconocer que el TOC no es “culpa” de la persona afectada. Igualmente, usted, como familiar, ha de saber que no es el causante del TOC; éste no está originado por una determinada educación. Los padres que sufren un TOC temen enseñar a sus hijos a tener los síntomas. Un padre que no para de “lavarse” puede tener un hijo que no para de “comprobar cosas”.

    Aunque la genética parece desempeñar un papel en el TOC y los hijos imitan a los padres, no es posible aprender la ansiedad que acompaña al TOC de los padres. Quizá sea humano sentirse responsable de los fenómenos psicológicos que no tienen una explicación única y clara. Es posible que se pregunte a sí mismo: “Bien, si yo no he sido, ¿cuál es la causa?”. Actualmente, la mejor explicación general es la siguiente: una predisposición genética en la que muy probablemente esté implicado el neurotransmisor serotonina puede determinar que una persona sea vulnerable al desarrollo de un TOC. Ciertos valores, la ética y las creencias personales pueden contribuir a ello, pero los padres no causan el TOC. Todos podemos sentirnos culpables por la forma en que hemos educado a nuestros hijos o hemos respondido a nuestro cónyuge. Culpar a los familiares no conduce a nada.

    Por el contrario, éstos pueden aprender a participar eficazmente en el tratamiento del TOC y a desempeñar un papel crucial facilitando mejoras funcionales y no favoreciendo la persistencia de los síntomas. Usted, como familiar, puede aprender conductas de apoyo que le alejen de las compulsiones e influir en la evolución de los síntomas de la persona con TOC y en su vida.

    Orientaciones para vivir con el TOC

    Las respuestas de los familiares a las personas afectadas por un TOC varían. Existen cinco respuestas típicas:

    1)familias que cooperan en los rituals para mantener la paz familiar,

    2)familias que no participan en ellos pero permiten la compulsión,

    3) familias que se niegan a reconocer o a permitir las compulsiones en su presencia,

    4)familias que se dividen en su respuesta: algunos miembros ceden continuamente y otros se niegan a ello,

    5) familias cuyos miembros oscilan entre uno y otro extremo, intentando encontrar la solución “correcta”.

    En cualquier caso, las respuestas extremas o incoherentes crean más sentimientos de frustración y desesperación, pues los síntomas del TOC parecen aumentar.

    La tendencia natural a ignorar las señales de advertencia del TOC parece que demora la búsqueda de ayuda profesional. Cuanto más se sabe sobre el TOC, más optimista se puede ser sobre el tratamiento y la recuperación. En un esfuerzo por ayudar a otras familias, algunas personas afectadas por el TOC y sus familiares, Buenos conocedores de la dificultad de abordar este problema de primera mano, han elaborado la siguiente lista.

    Orientaciones generales

    1. Aprender a reconocer las señales indicativas de que una persona tiene problemas.

    2. Modificar las expectativas durante los períodos de tensión.

    3. Evaluar el progreso teniendo en cuenta el nivel funcional de cada persona.

    4. No hacer comparaciones entre un día y otro.

    5. Reconocer las “pequeñas” mejorías.

    6. Crear un ambiente de apoyo en casa.

    7. Mantener una comunicación clara y sencilla.

    8. Atenerse a un contrato de conducta.

    9. Fijar límites, pero siendo sensibles al estado de ánimo de la persona.

    10. Seguir con la rutina familiar “normal”.

    11. Recurrir al humor.

    12. Apoyar el régimen terapéutico.

    13. Dedicar tiempo a otros miembros de la familia.

    14. ¡Los familiares tienen que ser flexibles!

    SUSANA WISE