Ese debate es altamente explosivo en el contexto político dominicano, porque toca dos fibras sensibles: la reforma constitucional y la posibilidad de habilitar a expresidentes o presidentes en funciones para futuras candidaturas.
Este tipo de discusiones suele polarizar a la ciudadanía, entre quienes ven la reforma como una oportunidad de continuidad y quienes la consideran un retroceso democrático.
