Sombras del pasado: Las viviendas vacías de Trujillo

0
79

Hoy en día, la Casa de Caoba, así como otras propiedades, como la Casa de Marfil y la Hacienda María, todas en la provincia de San Cristóbal, yacen convertidas en ruinas, recuperadas por la naturaleza circundante, despojadas por completo del esplendor y la opulencia de tiempos pasados.

Por: Aguamiel Mendoza

Durante 30 años, Rafael Leónidas Trujillo fue el hombre más poderoso de República Dominicana.

Su régimen de represión y culto a la personalidad dominó la vida pública del país desde 1930 hasta el atentado que le ajustició, en mayo de 1961.

Ese día, el dictador era conducido por su chofer desde Santo Domingo a la provincia de San Cristóbal, a una mansión de su propiedad conocida como la «Casa de Caoba».

La casa a la que nunca llegó a causa de la emboscada fue, en su momento, uno de los lugares utilizados por Trujillo para atender compromisos sociales y cometer todo tipo de atrocidades, lejos de la mirada pública.

Hoy en día, la Casa de Caoba, así como otras propiedades, como la Casa de Marfil y la Hacienda María, todas en la provincia de San Cristóbal, yacen convertidas en ruinas, recuperadas por la naturaleza circundante, despojadas por completo del esplendor y la opulencia de tiempos pasados.

Estas construcciones, representativas de una época que marcó profundamente la historia dominicana del siglo XX, hoy en día plantean una serie de interrogantes desde el punto de vista patrimonial y de conservación.

La pregunta de qué hacer con estas edificaciones es controversial en el seno de la sociedad dominicana.

banca de madera junto a un cuerpo de agua 33d5beea
Casa de Trujillo en Najayo

Este año, un grupo multidisciplinario conformado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el Instituto Duarte y algunas organizaciones que hacen vida en la provincia de San Cristóbal, llegaron a la conclusión de que, más allá del valor arquitectónico o patrimonial que puedan tener, algunas de estas edificaciones deben conservarse como espacios dedicados a preservar la memoria de uno de los episodios más oscuros de la historia de la nación.

El primer mandatario, Luis Abinader, en varias oportunidades, ha manifestado la necesidad de crear un museo en el que nuevas generaciones puedan tener contacto con las historias y las heridas que dejó en la sociedad dominicana el régimen de Trujillo.

Por otro lado, otros actores, como el MuseoMemorial de la Resistencia Dominicana y el Consejo Internacional de Museos cuestionan esta postura, argumentando que la recuperación de estos edificios sería equivalente a darles un valor patrimonial que, como edificaciones arquitectónicas, carecen.

En relación a esto, expertos han resaltado el hecho de que las mansiones de Trujillo, aunque opulentas, mezclan de forma incoherente estilos arquitectónicos, motivo por el cual el valor artístico de las casas, más allá de la importancia histórica que puedan tener, es nulo.

Sea como fuere, el destino de las mansiones propiedad de Trujillo es una tarea pendiente de la sociedad dominicana.

Una tarea que, en su ejecución, podría ayudar a aliviar las heridas de un pasado demasiado reciente y prevenir horrores que, por desconocimiento, puedan repetirse en el futuro.

Fuente Archivo General de la Nación

Publicidad